¿Por qué le exigimos más a Osorio que al presidente?

Sería difícil saber si realmente a todos los mexicanos les interesa más el futbol que la política nacional. Sin embargo, el villano del momento es Juan Carlos Osorio, técnico de la selección nacional. Horas y horas se han dedicado a hablar sobre si debe renunciar o no en los medios tradicionales.  Esto nos lleva a pensar que se le exige más al técnico más que al presidente pero ¿por qué?

La estadística empírica

¿Cómo medir resultados? Esa gran palabra que desata polémicas y debates acalorados. ¿Qué debe hacer un técnico nacional para tener “buenos resultados? Si lo comparamos con otros, pasar a la segunda ronda de la Copa Confederaciones, de la copa América y calificar al mundial es un resultado esperado. El único “mal resultado” sería no haber ganado la Copa Oro, pero podría escudarse en el hecho de que no llevó a la selección “mayor” (si es que tal cosa existe).

Sin embargo, queda la idea de que Juan Carlos Osorio no ha cumplido. Se le critican las rotaciones (como si el grupo de jugadores veteranos de la selección no hubieran protagonizado otros “fracasos”); se le critica no poner a los jugadores en sus posiciones ideales (como si tuviéramos la garantía de que jugando así se hubiese ganado); incluso se le critica ser un terco y títere de la federación mexicana (como si otros técnicos no hicieran lo que los dueños del balón quieren).

Lo mismo pasa con EPN: algunos dicen que su presidencia ha generado muchos empleos y que la economía está de lujo. Por otro lado, hay muchas razones para creer que esto no es así: que de hecho ha aumentado la inseguridad y que nos encontramos en una precariedad económica constante (eso sí, desde hace muchos años). Muchos sectores sociales y hasta empresariales han sido críticos de su gestión. Incluso es uno de los presidentes con más solicitudes de juicio político.

La cuestión es que cada quien saca sus propias conclusiones y no parece haber mecanismos para exigir cuentas a ambos personajes. Lo que sí parece haber es un acuerdo en que hay un malestar generalizado.

Osorio: el ejemplo de un problema general

via GIPHY

Quizás el problema de fondo es cierta percepción de impotencia respecto a decisiones de interés público. Los mexicanos comunes no tenemos mecanismos para quitar ni a Osorio ni a EPN de sus cargos. Falta de transparencia, intereses corporativistas y otros problemas lo impiden.

La otra cuestión sería: si existiera una democracia funcional ¿serviría de algo? ¿México sería campeón del mundo de la FIFA? ¿Saldríamos de los baches de seguridad y económicos? Parece que las estructuras sobre las que están montadas nuestras instituciones (o nuestra selección) lo hacen imposible. Mientras tanto, los debates públicos seguirán y México seguirá perdiendo (deportivamente, económicamente etc.)

BONUS: cual EPN en la Ibero, mexicanos gritan al técnico nacional

Leave A Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *