Oaxaca y Chiapas: El espectáculo de la tragedia

Anahí apareció entre los escombros del temblor, mostrando su falta de peinado como un  sacrificio monumental. Pero su conducta no fue muy diferente de la del presidente: garantizando ayudas que no sustituyen políticas negligentes.

No hay sorpresas

Los políticos se aprestaron a tomarse fotos, a compartir en las redes sociales su preocupación que parece artificial ante los constantes saqueos y atentados a la dignidad nacional. Peña Nieto y su gabinete son incapaces de llevar una política firme ante el racismo del norte pero parecen (y solo parecen) muy preocupados por la situación de los pueblos que sistemáticamente saquean. La entrega de recursos a empresas trasnacionales únicamente demuestra su verdadera cara.

La sociedad se organiza

Sin embargo, los mismos medios utilizados para la propaganda oficial son utilizados por ciudadanos. Cientos, quizás miles de colectas se han organizado para llevar ayuda a los damnificados. A través de Facebook, Youtube y Twitter colectivos piden la solidaridad (nunca negada) de los mexicanos para con sus connacionales afectados.

Por otro lado, las redes también han sido un repositorio de la verdadera magnitud de la tragedia: de edificios a medio colapsar y filas interminables de personas pidiendo agua potable. Todas estas situaciones que no son nuevas pero que son exacerbadas por la furia de la naturaleza.

Huracanes: lo que nos falta

También las inundaciones amenazan con dejar muchos damnificados más. Daños humanos y materiales se multiplican en estados donde la oligarquía de los partidos políticos gasta más en peinados que en obras de infraestructura para resolver necesidades básicas.

La tragedia continuará; la solidaridad también. Lo que será constante, según parece, serán los negocios millonarios, lo gobernadores falsamente enjuiciados y la artificialidad discursiva con que la política nacional se maneja.

Ante esta situación, sin embargo, no parece que los mexicanos se vayan a quedar de brazos cruzados: buscarán, de la misma manera en que llevan despensas a damnificados, la forma de organizarse políticamente en otros términos. Esperemos que así sea.

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