Niza: Guerra de propaganda

Los recientes ataques en la ciudad francesa de Niza reviven los viejos demonios del debate. No pocos tratan de ubicar esta problemática como un caricaturizado conflicto entre occidente (los buenos) y medio oriente (los malos).

“Ideologías del Medioevo”, “barbarie fanática”, fueron algunas de las frases que sonaron en muchos noticieros del mundo, incluyendo México. También se resaltaron los esfuerzos propagandísticos del Estado Islámico por atraer a más musulmanes a sus filas; dicho sea de paso, todo esto sin que estuviera confirmado que el grupo extremista fuera responsable de los ataques en Niza. Es probable que en el momento que estés leyendo se haya confirmado que fue el IS el responsable de los ataques, sólo quiero señalar la inmediata reacción anti musulmana que habla de una estigmatización constante.

El problema es polifacético: marginación de las comunidades musulmanas en Europa, desestabilización de muchos países de Medio Oriente por guerras en muchos casos con fines políticos o económicos, conflictos culturales entre occidente y oriente etc. Sin embargo, el esfuerzo de ubicar el problema sólo como un conflicto cultural o ideológico tiene el peligro de polarizar las opiniones de los ciudadanos, quienes finalmente (manipulación mediática de por medio) podrían inclinarse a perpetuar la política que tiene a Francia, y muchos otros países centrales, de intervencionismo, haciendo el círculo de la violencia interminable.

“Pray for Nice”, pray for lo que sea es la nueva forma de mostrar solidaridad: como si se tratase únicamente de un problema de violencia intrínseca de los humanos más que una cuestión geopolítica con muchas aristas. Es fácil mostrar empatía con las víctimas pero, como siempre, la política se hace presente: “no dicen lo mismo por los niños sirios”, como si la crueldad se tratase de equilibrar el marcador. Esta actitud también contribuye a mantener el debate entre “buenos” y “malos”, cuando la cuestión es más profunda.

A fin de cuentas, se trata de posiciones políticas y, por lo tanto, de propaganda: cada bando tratará de convencer a la audiencia de la legitimidad de su posición. En el caso de IS, de promover la idea de que occidente no está seguro mientras haya combatientes yihadistas; en el caso del ingenuo apoyo disfrazado de empatía con las víctimas, de que se trata de la libertad contra la barbarie, la democracia contra la tiranía etc. La invitación al lector es no dejarse llevar por ninguno de los dos discursos, tomar una postura informada, leer y actuar en consecuencia.

Imagen vía @democraciareal

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