#NiUnaMenos Feminismos y el machismo ofendido

El caso de Lucía Pérez, joven de 16 años que fue asesinada brutalmente en Argentina, movilizó a la sociedad civil en todo el mundo hispanoamericano. Colectivos, asociaciones e individuos convocaron a un paro nacional de mujeres que fue replicado con todo tipo de protestas en varios países de habla hispana. La exigencia fue clara: el fin de todo tipo de violencia contra la mujer.

El asesinato de Lucía se sumo a los feminicidios que suceden cada 30 horas en el país sudamericano. En México, se cometen 6 asesinatos de este tipo cada día y el 95% de los casos queda impune. Los casos se concentran en lugares específicos, como el Estado de México. A pesar de la violencia generalizada que vive nuestro país, el feminicidio tiene características especiales que no deben ser ignoradas.

Los académicos Nelson Ortega y Jimena Valdés publicaron un estudio revelador. En su texto, explican las condiciones socioculturales del feminicidio como un fenómeno multidimensional en el que se implican factores estructurales que facilitan, promueven y encubren la violencia de género. Es decir, aquél argumento anti-feminista que las acusa de “hipócritas” que no piden igualdad en realidad no está justificado. La violencia de género se encuentra enraizada en nuestra cultura y relaciones sociales; tiene niveles emocionales, políticos, económicos. Denunciar la violencia de género no es un sesgo que promueve cierto grupo de mujeres mezquinas, sino una necesidad ante la terrible situación de la mujer en el siglo XXI.

tonayan

Feminismos: ese enemigo invisible

Pululan las imágenes de mofa, discursos y frases que lo único que hacen es evidenciar la ignorancia de quienes las comparten (en el mejor  de los casos). En el peor, se trata de una reacción que los sociólogos antes mencionados llaman “tesis del machismo ofendido”: es decir, la idea de que la inmersión de la mujer en la vida pública y económica ha sido tan rápida, que los varones reaccionan violentamente ante la posible pérdida de sus privilegios. Sería difícil comprobar que en todos los casos esto es verdad, sin embargo, llama la atención el discurso de rechazo hacia las posturas feministas.

El feminismo no es homogéneo, mucho menos una cofradía de mujeres que buscan tomar el control del mundo. A un nivel político, implica el acceso a derechos civiles que se habían negado a las mujeres históricamente, como el derecho a votar. Ver el caso de las suffragettes en el Reino Unido. A nivel sociocultural, se trata de romper con las imposiciones de género, los roles y las representaciones de lo que “ser mujer” significa; incluso denunciar la normatividad hacia la mujer y cómo incluso la ciencia ha normado sus cuerpos. Destacan Judith Butler y Anne Sterling. Incluso van más lejos. También existen las epistemologías feministas, buscan incorporar valores a la investigación científica o un método feminista (Sandra Harding) (Elizabeth Anderson).

El feminicidio es una realidad objetiva, no una opinión. Mujeres están siendo asesinadas por la simple razón de género: una mentalidad machista que dispone. Ese disponer puede ir desde lo doméstico (celos), hasta lo público (acoso callejero) y llegar hasta la brutalidad (el asesinato). En ese contexto, al menos aspirar a ser feminista es una necesidad. La igualdad entre hombres y mujeres es sólo un velo ideológico: no puede haber verdadera igualdad hasta que las condiciones estructurales de la violencia de género desaparezcan. ¿Qué pasará después? No debería importarnos ahora. #NiUnaMenos.

PD. El término “feminazi” fue acuñado por el ultra conservador Rush Limbaugh del partido republicano de Estados Unidos. En 1990 equiparó a los movimientos feministas con los nazis porque, según él, sólo querían abortar irracionalmente. También tuvo muchas declaraciones misóginas y sexistas.

*Declaración de intereses: el autor de este artículo habla desde su posición semi-privilegiada de hombre en una sociedad machista (semi, porque es de un país periférico y de una etnia también sujeta a otras relaciones de poder). Si ha omitido algo, encubierto algo o filtrado un discurso machista en este artículo por favor señálelo en la caja de comentarios, será bien recibido. Por cuestiones de mero estilo, ha utilizado el género masculino en adjetivos y sujetos de oraciones, pero reconoce que el lenguaje guarda una estrecha relación con la forma en que objetivamos las cosas.

Imagen @RevelaMexico

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