Deporte olímpico mexicano: la impaciencia

“Impaciencia” es la palabra con el que el propio Alfredo Castillo, titular de la Comisión de Cultura Física y Deporte (CONADE) ha calificado la actitud de los mexicanos ante la ausencia de medallas en lo que va de la justa olímpica en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Aunque es difícil saber si realmente existe una “impaciencia” entre los mexicanos más allá de las reacciones en redes sociales que siempre son al vapor y desproporcionadas (o en el mejor de los casos mero cotorreo), lo cierto es que han pasado competencias en las que se esperaba alguna presea por los buenos antecedentes de los deportistas en otras competencias internacionales, como clavados y tiro con arco. Deportes que aportaron medallas de plata y bronce en los pasados juegos olímpicos. Ya no hablar de la eliminación de la selección mexicana de fútbol en la fase de grupos, en lo que ha sido un año para el olvido de dicha disciplina.

Han salido a relucir los malos manejos de la CONADE y de las federaciones deportivas que, aun gozando con el segundo mayor presupuesto de América Latina para actividades deportivas (más de 230 millones de dólares), no han logrado posicionar al deporte mexicano a nivel internacional como sí lo han hecho otros países. Colombia, con un presupuesto de 169 mdd se encuentra en la posición 23 del medallero con una presea de oro y una de plata; Argentina en el lugar 30 con apenas 30 mdd (una medalla de oro).

Alfredo Castillo está envuelto en la polémica por denunciar la corrupción de las federaciones, incluso solicitando a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como a la Secretaría de la Función Pública, que se investigue cómo se ejerce el presupuesto público destinado a dichas organizaciones. Incluso Ana Guevara, ex medallista olímpica en Atenas 2004 y ahora senadora por el Partido del Trabajo, organizó el encuentro “Deportistas sin miedo” para denunciar los abusos de que son víctima los deportistas de alto rendimiento del país por parte de las federaciones. Así que las historias de falta de uniformes, no inscripción a competencias o polémicas por calificaciones en clavados son sólo la punta del iceberg de la corrupción que impera en el deporte mexicano.

bredni imagen twitter

No se trata sólo de recursos: la CONADE recibe una cantidad alta de dinero en comparación con otros países de la región para el deporte. Algunas lecciones: en Colombia se realizan cada tanto los “juegos comunales”, competencias a nivel regional para impulsar el deporte, de manera que haya competencia interna a buen nivel; en Argentina no existen federaciones sino “clubes”, cuya financiación queda sujeta a la supervisión del Estado, de igual manera, se fomenta la educación física a nivel escolar, creando redes de competencia interna. Esto no quiere decir que dichos países no tengan sus propios problemas de corrupción en el manejo deportivo, son sólo ejemplos de que la buena distribución de recursos y el fomento del deporte a todos los niveles y a grandes sectores de la población son los pilares para los buenos resultados.

Mientras Castillo y las federaciones sigan echándose la bolita, los atletas mexicanos de alto rendimiento seguirán sujetos a sus presiones. La “impaciencia” crecerá no sólo por la gloria olímpica, sino por ver a dónde se desperdician esta vez, nuestros impuestos.

 

 

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