5 preguntas que tengo para Danielle Dithurbide sobre el colegio Rébsamen

“Mis colegas periodistas de los grandes diarios podrían tomarse el trabajo que yo me tomé, en vez de copiar lo que les dicta el teniente coronel fusilador”. (Rodolfo Walsh, introducción de la primera edición de Operación Masacre, marzo 1957)

La reportera Danielle Dithurbide estuvo encargada de cubrir las labores de rescate en el colegio Rébsamen en Nueva Oriental Coapa luego del terremoto que sacudió el centro-sur del país el pasado 19 de septiembre.

Los hechos son conocidos: se propagó el rumor, sostenido por la Marina, algunos rescatistas y Noticieros Televisa, de que una niña llamada “Frida Sofía” seguía atrapada bajo los escombros del edificio. Sin embargo, la noticia se desmintió entre miles de reclamos por el “error” de los “periodistas”, quienes se deslindaron y regañaron a la Marina, causando una crisis de legitimidad de dos instituciones sumamente poderosas en México: las fuerzas armadas y los medios de comunicación hegemónicos.

Yo, humilde periodista independiente, tengo algunas preguntas para Danielle Dithurbide sobre su cobertura:

¿Por qué hubo sobre exposición del caso de “Frida Sofía”?

Uno  de los primeros argumentos que se dieron para deslindarse de los hechos, que resultaron falsos, fue que Televisa sólo funcionó como un centro de transmisión de información. La cuestión aquí tiene que ver con la forma (un periodista, en teoría, debe ser responsable de verificar toda información y contrastarla con fuentes) y con el fondo (se dio importancia a un solo caso de niño sepultado cuando la tragedia ameritaba, al menos, una cobertura más amplia de lo que sucedía en los estados afectados).

La sobre exposición implica varias cosas: que Televisa dio preferencia a un caso con potencial sentimental (léase rating) con el objetivo de generar empatía en el público para sus propios fines. Incluso si uno admite que la culpa no fue del medio ni del periodista, sino de otros agentes, la cuestión de los objetivos y fines de la cobertura es al menos cuestionable en un contexto de tragedia generalizada.

¿Por qué lavarse las manos tan rápido?

Llama la atención la rapidez con la que Danielle, Loret de Mola y Denise Merkel, intentaron deslindarse de los datos. Es verdad, en cualquier curso de periodismo te dirán que nunca te hagas responsable de un dato que no puedas corroborar y que siempre cites fuentes para posibles aclaraciones. Esta actitud es bastante criticable dentro del canon periodístico, pero aun siguiendo dicha “regla”, es un acto de completa irresponsabilidad zafarse, por un lado, de los datos (va, te lo paso) y de las consecuencias (imperdonable). Danielle Dithurbide y todo el equipo de Televisa se apresuraron a “condenar” la confusión causada por las autoridades pero nunca hicieron una reflexión sobre las consecuencias que esto pudo tener.

Independientemente del nivel sentimental, que también tuvo efectos sobre una población híper sensibilizada a las tragedias, es innegable que el seguimiento mediático acaparó la atención de ciudadanos y autoridades que bien pudieron ser canalizados a otras partes en problemas.

¿Reconocerías que la presencia física no implica legitimidad epistémica?


Dithurbide mostró, contrario a lo que algunos teóricos del periodismo plantean, que “estar ahí” no necesariamente implica estar más “cerca de la verdad”. Ante las contradicciones, rumores, autoengaños (rescatistas asegurando haber hablado con la niña, haberle dado agua etc.) y otros desperfectos de la realidad (porque parece que la realidad es la que está mal ante las verdades construidas), la reportera fue una receptora más. El emisor (comprando modelos de comunicación más caducos que la propia televisora) era en realidad un receptor de ruido transmitiendo ruido.

No estoy diciendo que “estar ahí” no sea importante para ejercer el periodismo, únicamente que esto no implica “verdad” en un sentido fuerte. Además de la información errónea, un periodista puede tener una visión de las cosas en sí misma distorsionada (ideológica si se le quiere llamar así) que puede resultar en graves consecuencias. En este caso: la pérdida de legitimidad de todo un equipo mediático.

¿Por qué Televisa tiene acceso privilegiado a información oficial?

Una de las cosas que nadie pareció cuestionar del caso fue el acceso privilegiado de Televisa a: información oficial, personal calificado, incluso al lugar mismo del incidente. Diversos medios dieron cuenta de las restricciones que las autoridades establecieron a voluntarios, medios no-alineados y miembros de la sociedad civil en general. Dichas restricciones no aplicaron, por supuesto, a Televisa; distinguido aliado del poder político, promotor de verdades oficiales y de políticas supuestamente acertadas de la partidocracia.

La cuestión central es ¿Por qué Televisa (y similares) y nadie más? La respuesta se antoja sencilla: porque en un país de privilegios y desigualdades los medios no pueden ser la excepción; al final, los poderosos siempre agandallan mientras los demás miramos lo que nos quieren mostrar.

Simple y llanamente ¿Por qué no te vas de ahí?

Dithurbide dijo, con ojeras marcadas para que no se nos olvide que estuvo-ahí, que no se iba a retirar del lugar hasta que la historia tuviera un desenlace. ¿Para qué? Ante su evidente torpeza y falta de principios elementales de práctica periodística, yo, como muchos, no veo la necesidad de que siga ahí. Así como se le exige a servidores públicos ineficaces que renuncien cuando algo anda mal, no veo por qué no solicitarle a una representante de la visión pública de las cosas (porque además, Televisa utiliza una concesión del Estado, no lo olvidemos) que renuncie, que se vaya, que pida disculpas e incluso que resarza el daño.

Daños, hay muchos: confusión, desinformación, concentración de la ayuda ciudadana y pública; vamos, incluso la preocupación de mi tía por la supuesta niña atrapada merece, por lo menos, una disculpa, la cual no se dio simple, directa y llanamente, sino que se esquivó por todos los medios posibles.

Vete Danielle, los hechos, la realidad, te quedó más grande que este pueblo a su gobierno

Firma: Axel Lima, director de Impune Mex

 

 

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